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En Cada Puerto un Amor. Singladura Nro.47

 

En Cada Puerto un Amor

Singladura Nro. 47






De largo historial portuario, la frase trasciende las costas y se hace oír por generaciones que parecen guiñar pícaramente un ojo al decirlo en presencia de un navegante.


-¿Marinero? ¡Qué voy a enamorarme yo de un marinero!... -Dicen que los marineros tienen una mujer en cada puerto que tocan.... Y sigue. Y hay un poco de verdad en el dicho, pero solo un poco, tanto, porque la frase guarda escasa 
relación con los hechos, como porque los que la dicen, en las mas de las veces, no conocen a ese hombre que lanza sus huesos a las olas, ni tuvo la oportunidad de ver siquiera a distancia, esa humanidad que puebla los cascos flotantes que llamamos barcos, buques, naves, goletas, y más.


Lo cierto es que hay tantos tipos de marinero, como de seres humanos hay en los pueblos del planeta. Y con ellos sus formas de proceder y circunstancias de conducta en los puertos que visitan. ¡Ah, s
í; porque el marino vive dividido entre dos saludos: "Hola" y "Adiós."


Las olas son su familia, la tempestad su elemento... y la soledad su compañera de viaje. Pero, por lo regular y, haciendo un esfuerzo extraordinario para unir en un haz aproximado a las realidades vividas por m
í, me atrevo a seleccionar de entre todos, en particular a los tres tipos más comunes de hombre de mar.

[Y obsérvese que digo, "hombre de mar" y no amante de puerto.] Porque en dentro de esos tres tipos de seres que navegan, pueden clasificarse o ser explicadas las formas de conducta de muchos mas de ellos que de las otras, que por cierto, son muchas y muy variadas. Pero a mis tres tipos.


1) El Marinero tipo Uno, anda caído por las esquinas, borracho.

2) El Segundo, desaparece entre la población y pocos lo reconocen.

3) El Marino número Tres, es el que justifica la frase del titulo
esta serie.


El primer tipo de marinero, el mas visible, por cierto, no puede nunca ser clasificado como amante de nada ni de nadie. Mas bien es que le crea a cualquier persona decente tal revoltura de estómago que justifica su desprecio por los hombres de mar.


Este infeliz, nacido en cualquier rincón del planeta, pero mayoritariamente rubio, trabaja bestialmente, expone su vida heroicamente a diario bajo y frente a la Naturaleza para llevar el pan y el progreso a cada esquina del
planeta para bien de la humanidad. Mas, sin embargo, mientras lo hace, no solo no tiene conciencia de haberlo hecho, de haber servido a sus hermanos allende los mares sino que, cerrado en su cerebro embrutecido por váyase a saber que demonios en su vida; entorpecida su existencia por los mil siglos de abandono y lejanías, solo existe. Hasta los corales del fondo del mar tienen mas "familia" que 
él.


La cantina es su destino, la botella del peor alcohol es su amiga, la pocilga maloliente, la cama de la cochura ajada mayor y mas borracha, la distancia mas corta al barco, esas son sus amantes.
Ese es su amor en cada puerto. Y después la policía y el aduanero. Tiene suerte si se topa con uno "limpio" en alguna esquina del infierno. Y al día siguiente aparece en cubierta, apenas sin sentido, la cara ensangrentada por los golpes de algún "chulo" atracador, o por el capitán de su barco si es escandinavo, tratando de pintar o reparar todo en cubiertas.


Ese marino es uno que emplearon al pasar por cualquier puerto donde no habían empleos disponibles, por menos dinero que el que le pagan a los regulares. O porque el capitán pagara una deuda que este ten
ía en la taberna del puerto por lo que bebieron y comieron otros y se lo cargaron a él, porque estaba tan perdidamente borracho que no sabía lo que hacían y, además, porque no entendía el idioma de los parroquianos. Y ahora ese capitán compró casi un esclavo.


Tal vez un día ese marinero escape de ese barco en algún puerto lejano... o tal vez lo encuentren de nuevo tras las rejas de un calabozo africano, o de uno de esos puertos de gentes miserables como tienen nuestros pa
íses hispanoamericanos, por aduaneros y policías.


Y allá en una cama semi vacía duerme una esposa que espera y unos hijos que lloran al acostarse cada noche con hambre, y una madre que no sabe si su hijo descansa, mientras ella duerme o 
él es digerido por un tiburón...


Y, también, quizás nadie le ha esperado nunca; porque nunca tuvo a nadie que lo esperara.


Tal vez cuando muera un ave maldita se compadezca de su soledad y le cante aquel sinsonte del puerto que cantaba el marinero trasnochado mientras iba dando traspiés por los adoquines de Canal Street en el Lower Manhattan: "What can you do with a drunken sailor."

Y así se lo echen a la brisa.


(Otro día los otros dos)




Gilberto Rodríguez
Miami-Fla..USA
2009-04-13




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CONGELADOS Singladura Nr.21

 

CONGELADOS

Singladura Nr.21




Aquella, mi primera noche encerrado dentro de un barco aprisionado entre las inmensas fauces del monstruo de las nieves, me hacía oír una extraordinaria cantidad de sonidos, cuyas formas y expresiones, no se parecían al choque de las olas contra las bordas, ni al rugir del viento en las jarcias, ni tampoco a una banda de gorilas descarriados por el monte. ¡No, todo era distinto! El cielo era blanco, blancas las nieblas que nos negaban visibilidad y blanco también era el mar que nos rodeaba ahora congelado. A las cuatro de la madrugada, cuando terminé mi guardia en el puente, más como guardián que otra cosa, miré por el frente de la proa. La cadena del ancla lucía ser de una tonelada de peso en cada eslabón. Hielo eran las cubiertas, no había nieve alguna, solo hielo cristalizado al punto del acero fino en la fragua. Y más blanco.

 

Me sentía perfectamente bien y solo un poco curioso de todo lo que veía que era a la vez, nuevo para mí. Me dormí al instante, pero no por mucho tiempo. Como el barco estaba encerrado en el hielo de la bahía de donde no podía moverse, difícil iba a ser que una ola lo moviera. Pero un sacudón del camastro me puso sobre mis pies. ¿Qué pasó? Muchos corrieron a sus puestos de emergencia y el Capitán salió a cubierta. -¿Qué está pasando aquí?

Por primera vez veía yo a todos los oficiales juntos al mismo instante. "Presión" me dijo el viejito Olsen, mi jefe de guardia y segundo piloto.

 

El Skibforer y los Steermen todos se echaron fuera de borda a recorrer todos los costados del barco caminando sobre la plana superficie helada. Comenzaron los estudios, el barco se elevaba sobre su propio calado tratando de liberarse de su encierro. Tres pulgadas, dijo uno de los oficiales. Tres pulgadas menos de calado, el hielo está rechazando el barco y de la misma presión que estos hielos hacen tratan de expulsar al intruso y echarlo fuera del agua. Pero hay más aún, la presión que ejercía el hielo contra las bodegas y fondos del barco ya se hacían sentir. La presión era inmensa y los temores de un desastre no se hacían esperar. Comenzaron a traquetear las paredes, los remaches de los costados empezaban a saltar uno tras otro. Se nos desarma el barco, anunció el primer oficial. Hay ya paredes, (Bunkers) a punto de rajarse. Los traquidos lloran a menudo. ¿A quién llamar?

 

Marineros somos y en el mar andamos, pero este, ¿este es el mar ahora? Este barco está en medio de un enorme valle de hielo que le presiona por todos lados

 

Los ruidos de la presión hacen que se le tenga miedo a una achatarrada pila de planchas de un momento a otro, donde ayer hubo un barco. El Capitán ordenó sacar colchones y frazadas fuera del barco y los abrigos, para tratar de descansar sobre el hielo y así evitar pérdidas de vida. "Stavanger" era mi compañero de guardia, alto flaco pálido como una doncella asustada y con una sonrisa casi infantil a sus 28 años. Nada sorprendía a este muchacho.

 

-¡Eah, cubano, vámonos a esquiar! Yo no pienso dormir y hay unos cerros por allí que me gustaría explorar...

 

-Oye, pero están a muchas millas me dijo un esquimal ayer mismo…

 

-¡Na, narenah! En minutos estamos allá. Y a esquiar nos fuimos en solo minutos.

 

-¡Caray! Si aquel flaco sobre el hielo era un cohete. Mucho tengo que agradecerle sus enseñanzas en aquel ambiente. Gracias a ese muchacho que se me pegó de hermano cuasi real, como en la realidad era conmigo, pude yo sobrevivir, disfrutar y servir los propósitos deseados en mis viajes alrededor del Polo Norte. Nos echamos a correr.

-¡Hear, vait, vait fer me! Mal inglés el de Scorgen pero que diantres, si era nuestro violinista abordo. ¡Y qué violinista! Con el teníamos la ópera, el concierto, La Scala, Radio City Music Hall, el mejor salón abordo. Y con lo corpulento que era pronto me dejaba atrás. Estos noruegos nacen patinando. Media hora o más había pasado cuando los ruidos del movimiento de los hielos nos aturdían y aun así un sonido metálico sobrepujando todos los demás nos conmovió. -¿What was that?

 

El oído musical tan delicado de Scorgen era un instrumento de la más delicada sensibilidad a las vibraciones. -¡Halt! Nuestro barco. Volvamos. ¡Presto!

 

-¡Nuestro barco!... ¡Vaya un par de instrumentos los de este violinista!

 

Feo fue el despertar de aquella pesadilla. Parte del costado de estribor estaba rajado a la altura del centro, allí por donde estaba la máquina, unos metros detrás del puente. La plancha de acero estaba doblada un metro hacia adentro y la loma de hielo que a su lado crecía lucía amenazante. En cualquier momento el hielo rompe hacia adentro. -¿Que? Ya está dentro de la casa de máquinas

 

-No se asuste nadie, estamos en tierra firme.

 

-Stavanger, para de decir tonterías, cuando afloje la presión del hielo el barco se nos hunde.

 

-Bueno, por eso yo quiero irme a esquiar a las montañas. "¡Fanny e helvete!" "¡Nah, nah, nareanáh!"

 

Los días se alargaban, las semanas corrían y el hielo seguía sin ceder un palmo. Afortunadamente el propio crecimiento y la presión iban empujando el barco hacia arriba según crecía uno y aumentaba el otro. Tanto así que hubo momentos al mes en que se temía que el barco se virara de costado porque ya estaba demasiado elevado y amenazaba con virarse. Ya tenía unos 38 grados de escora.

 

Un ingeniero danés de la mina de Ivigtut y unos ingenieros y soldadores de los US Marines que nos asistían habían quebrado el hielo y liberado las planchas rajadas, pero no se atrevía a reparar todavía por múltiples razones. Había que esperar, pero entre el Capitán y el ingeniero de minas trazaron un plan de emergencia. Trajeron una bomba, largos tramos de manguera y una barrenadora. Perforando el hielo lograron llegar al agua líquida debajo de la capa de la superficie y comenzaron a bombear a gran velocidad por el agua se congelaba de instantáneo.

 

¡Voilá! El agua así extraída era regada a todo lo largo del costado del barco y según esta caía y se congelaba una enorme pared de hielo se iba formando para que el barco, recostado allí, no pudiera seguir escorándose. Doce metros de altura construyeron así y justo a tiempo. Debo decir que esos tiempos y en medio de la guerra parecíamos una pobre palomita esperando por los alemanes con sus torpederas, pero no vinieron. Tal vez pensaron que la naturaleza ya se había hecho cargo de nosotros. Un enemigo menos sin gastar balas.

 

Pero tampoco las necesitaron. Unos días más tarde los ingenieros de las minas trajeron sus equipos, cortaron una brecha en el hielo hasta llegar al punto donde las planchas estaban rajadas y se preparaban para empezar a soldar unos parches cuando de pronto se nos viene encima una de estas tormentas de hielo y viento que arranca palmas mochas y secuestra doncellas grises. Poco no fue el esfuerzo para sobrevivir en esos tres días que le siguieron al vendaval. La congelación ahora fue tal que el barco quedó sepultado, no ya bajo una nieve blanda, no, quedó bajo una montaña de hielo sólido. Y ahora los meros y los Marines no podían ayudarnos porque la situación se había tornado crítica a esas alturas del planeta y necesitaban todos sus equipos en las minas y la vigilancia antisubmarina.

 

Tres barcos fueron hundidos por los alemanes durante esos días a unas pocas millas de distancia hacia el sur. Y nosotros sentados hurgándonos las narices. La comida empezó a escasear, aunque teníamos mucha cerveza de la que le llevábamos para los oficiales de los Marines y de las minas. Yo, que tenía el estómago un poco dudoso me mantenía de papas y hervidas y por la madrugada me metía en el refrigerador y comía unos pepinos en vinagre grandísimos que habíamos traído del Canadá y nadie los comía.

 

¿Mal del estómago y comiendo pepinos en vinagre, dice usted? Bueno, lo otros estaban ya comiendo carne de animales cazados por los nativos, cruda y congeladas... ¡Uf! Por eso es que yo no como sushi japonés.

 

Casi cuatro meses allí, en esas condiciones. Los US Marines nos habían acogido en una de sus barracas de acero, calentitas y bien abrigadas. Lo único malo era que no nos dejaban meter allí a las "esquibuenas" porque decían que eran "esquimalas". ¡Vaya usted a ver!

 

Y eso que el lobo con hambre le mete el diente a cualquier cosa. Bueno.

 

Un día llegaron cargamentos de comida en trineos esquimales y equipos para nosotros los tripulantes de mi barco. ¿Y el barco, qué hacemos con el barco?

 

La naturaleza es sabia, dicen. La respuesta no se hizo esperar. De pronto la temperatura dió un enorme giro y el hielo comenzó a derretirse. Bastaron unas cuarenta horas para darnos la respuesta a la pregunta. Según el hielo aflojaba el barco comenzó a bajarse de su alta loma de hielo, y al principio, empujado por la alta pared que le habían construido junto al costado de estribor, empezó a enderezarse... y bajar. Lentamente al principio... Lentamente.

 

Pero según pasaba el tiempo, el tiempo se hacía más corto, el hielo se derretía a mayor velocidad y lo resbalones hacia abajo se hacían más y más estruendosos hasta que allá por la segunda madrugada, de pronto. ¡BBBBRRRRUUUUMMMM!

 

Hierros, hielo, agua, espuma y estruendos atormentadores. Una o dos horas pasaron cuando el ingeniero jefe de la mina y el coronel que mandaba los US Marines nos ordenaron alejarnos hacia tierra firme. La cubierta congelada del mar había comenzado a mostrar quebraduras, era demasiado riesgoso el permanecer allí esperando.

 

.¡BBBRRRUUUMMM! ¡Splash!

 

Truenos y largas columnas de espuma se elevan del ahora hueco donde había estado recostado nuestro barco...

 

Una leve imitación de columna de humo congelado subía como la mano del amigo muerto en medio de la batalla, diciéndonos su último lúgubre adiós.

 

Con el barco se fue al fondo uno de mis dibujos más queridos. Era ella, era la mujer que desde muy niño soñaba yo que un día sería de mi amar, una ilusión, una carita de magia. La que he seguido buscando en las luces y las sombras de los días y las noches, en los puertos y la salas, y hasta hoy en el regazo de sus cabellos enredados que un día serán míos.

 

 

 

 

Gilberto Rodríguez

Miami-Fla..USA

2010-05-02

 

 

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ESTA TIERRA TAMBIÉN ES MÍA Singladura Nr.18

 

ESTA TIERRA TAMBIÉN ES MÍA

Singladura Nr.18


Miami Beach en el año 1965


¡Miami, Mayami, Mai-ama! Llámele usted por los usos de sus nombres que más guste, "esta es Cuba, Chaguito." Ya lo dijo el criollo. Esto fue parte de Cuba, no muchos lo saben, pero los ingleses chantajearon a los españoles y se la quitaron en un cambio que no era tal. Era “La Pérfida Albión” en sus eternas marchas por el mundo de las conquistas mediante el chantaje, los piratas y la trampa. Pero fue así y hoy es una ciudad distinta, ajena y propia a la vez, nuestra y no tanto, paraíso de turismo, belleza, capital e inmigrantes ilegales que son una carga pública demasiado pesadas para el trabajador residente a cambio de muy poco. Deje usted que los corazones solitarios de convenientes arreglos le prediquen otras cosas.

 

Pero el Miami de hoy no es el Miami que muchos conocimos hace más de sesenta años, cuatro casuchas, muchos pantanos y tres meses al año de vida. Tampoco es el Miami de muchos que solo van de paso y consideran que solo es el centro del Down Town y la Pequeña Habana. No, lo que hoy desde afuera se conoce como Miami, es un conjunto floreciente de 35 ciudades grandes, medianas y pequeñas que se distinguen las más por sus propias características especiales. Solo que, si usted no conoce a Miami y camina u opera un auto por las calles, es difícil que se entere que está dentro de otra ciudad totalmente distinta, con sus propias leyes y policías y cuarteles de bomberos.

 

Y también que, a pesar de que no existe la separación legal de etnias ni de nadie, si es cierto que por sentidos de familiaridad reinan muchos núcleos de nacionalidades mayoritariamente afines. Miami así, es a veces, cubana, colombiana, haitiana, afroamericana y otras muchas más. Hay para todos los gustos. Y a todo ese conjunto de ciudades se le llama Miami, más por hábito que por razón.

 

Pero aún hay más, la ciudad de Miami propiamente es un pedazo de este bello y rico territorio, pero el nombre es el único que el mundo conoce. Nosotros sabemos cuál es nuestro barrio aquí. La realidad política y administrativa es mayor que Miami. Aquí tenemos el Condado llamado Miami-Dade que es superior y controla a un gobierno propio, a las 35 ciudades que, a su vez, también tienen sus propios gobiernos municipales. Y se aseguran de que no se les confunda con Miami entre nosotros.

 

Por ejemplo, Hialeah es la ciudad industrial y centro de artesanías, con gobierno propio, centro de dictaduras políticas antes italoamericana de un carnicero eterno y luego de un cubano que apenas acaba de soltar, pero en manos de uno fiel a él. Y es una ciudad bien servida y bien administrada en la cual hay de todos los países pero realmente es otra ciudad "cubana hasta la médula".

 

Si usted quiere ver todos los detalles históricos, económicos, turísticos, etc., de este pedazo de tierra (2,431 millas cuadradas, o sea, 6,296 kilómetros cuadrados de territorio) y una población aproximada de tres millones de habitantes de todos los países del planeta, en las que se hablan y escriben mayoritariamente tres idiomas, inglés, español y el haitiano, Kreole. Los documentos oficiales así constan.

 

Hacer aquí una historia completa del Miami de ayer y este nuestro de hoy sería abusar del espacio, cuando toda la información está al alcance de una tecla de su computador.


Miami Beach actualmente.


Partes de Miami hay en las que todo es más y mejor organizado, donde las calles brillan y los edificios sirven de adorno y modernismos, y tres cuadras más allá reside la porquería en la calle y los servicios no se ven por parte alguna. Parte es administración política, es verdad, porque a la hora de juzgar quien gobierna, tenemos una pirámide total.

 

A ver, Gobierno Federal, Gobierno Estatal, Gobierno del Condado, Gobierno Municipal, y si se descuida, tenga en cuenta que aquí se negocian responsabilidades públicas y se les dan poderes a grupos e individuos para que manejen a sus gustos y conveniencias ciertas operaciones gubernamentales. Y he ahí las bases de las corrupciones, el amiguismo, el nepotismo y los otros mil males de una sociedad organizada.

 

Y en medio de esta baraúnda "Miami 35" progresa, mejor, crece, se baña en bellas playas y le brinda al mundo ya nosotros una cara frente al sol y al mar que nos permite respirar un aire de alegrías curiosas, porque convivimos los muy ricos con los pobres al lado de la puerta, pero lejanos hasta en el saludo ausente.

 

Aquí en Miami su vecino puede ser el millonario por la derecha, mientras que el de la izquierda usa su dormitorio para cultivar marihuana, aunque en esta parte la comisión del turismo se ofende cuando se dice como yo hago ahora.

 

Es Miami la ciudad donde el ilegal sin seguros, papeles, empleo, ni salud, ha de ser atendido gratuitamente en nuestros hospitales a costa del trabajador local, no de la nación, las pensiones de retiro al no contribuyente, las escuelas tienen obligación de educar a todo el que llega a sus puertas sin preguntar nada y por eso es abusado el sistema.

 

Estas cosas hacen esta una ciudad de 35, mala para el ciudadano residente, pues viene obligado a pagar por el ajeno y callar, si lo dice, ofende. Pero al mismo tiempo eso es demostración de la grandeza del corazón de los que aquí vivimos, trabajamos y pagamos los impuestos sin esperanza de compensación.

 

Por eso, la vida en esta parte del país es más cara que en muchas otras que no llevan esas cargas a cuestas y que al menos tienen transporte público. Aquí, usted necesita tener un automóvil por cada miembro de su familia de 16 años en adelante o no come ni va a la escuela.

 

Así, este conjunto de barriadas, refugio de cubanos, extensión de Cuba (Eso sí, una Cuba en libertad) es colombiana, haitiana, rusa y de la Torre de Babel. Aquí nosotros representamos al mundo y cada uno con sus pasiones problemas, idiosincrasia y vidas por rehacer, convivimos, nos casamos y creamos hijos al calor del sol de Miami Beach o de los pantanos del Everglades.

 

-¿Es grande y noble Miami? ¡Júrelo usted!

 

-¿Es Miami cubano? No. Ni con mucho.

 

Miami es un gigantesco calderón que bulle con los mil ingredientes humanos del mundo. A Miami usted, si lo conoce, lo ama, si vive en él, lo ama, y si va de paso, lo ama también, porque Miami es eso:

 

¡MIAMI!

 

 

Gilberto Rodríguez

Miami-Fla..USA

2010-08-13

 

 

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AMANECE Y LLUEVE. Singladura Nr.16

 

AMANECE Y LLUEVE.

 

Singladura Nr.16




Mis rosas estaban asustadas, no tenían abrigos de lana. Unas largas espigas de color violeta crecieron sin el mayor esfuerzo durante estos días de preocupación para los calenturientos. En la casa un frío húmedo y en la pantalla España, Canada, mis nietas en Kentucky tienen altas colecciones de nieves. Skipper y yo hablamos de los Polos diversos... De Bilbao, una maravillosa criollita que nació pocas semanas antes de la debacle en Sagua. Me envía asombrada un video con varios de los témpanos de hielo con rayas y colores del sur y un hermano me provoca dolor al enviarles cartas a sus amadas hijas.

 

¿Qué importan los dolores de mis huesos?, el mundo vibra. Mi esposa no puede sacar su perrita a caminar, está obscuro y llueve haraganamente un poquito. El sol duerme por algún punto del Atlántico, la luz del poste de la esquina remolonea, espera al borracho que se le recueste... no sabe la infeliz que por estos contornos no hay ni un solo bar de marineros tristes.

 

Dentro de unos minutos la casa es un tumultuoso correcorre de nietos e hijos preparándose para ir a sus respectivas escuelas. Desayunos que se preparan, carteras, libros, maletas, coches, miro al reloj con su gigantesco péndulo achinado. ¡Gong, gong, gong!... Interminable, melódico, amigo.

 

¡Cuántos amaneceres!

 

Las esperanzas de unos, memorias de otros y la tensión de todos. Este es un país de tensiones. ¡Mentira es que hay libertad aquí! Somos todos unos simples prisioneros de cristal, tal vez de silicón... Prisa, preocupaciones, ansiedades, relojes por millares que no nos ríen, sino que nos impelen como catapultas. Páginas que pasan ante nuestros adoloridos y semi cerrados ojos en caravana sin audiencia; "To Do Today", Agenda, Garage, training, chequera...

 

-¡Péinate, muchacho, tienes ese pelo que pareces un...!

 

-Mamá, pero se me perdió el peine, no sé, tal vez lo dejé en...

 

-Descuidado, y yo no sé dónde está el mío tampoco... ¡Bueno, dale así mismo! Vamos, vamos, que nos coge tarde...

 

-No se dice, coge, mamá… Dice Juanita que en su país eso es una mala palabra...

 

-Bueno, yo no estoy en el país de Juanita... Anda, vamos. Y el sol sigue contoneándose con alguna sirena por allá por el medio del mar. Se le olvidó su itinerario.

 

-¡Uff! Yo detesto a las gentes que no son puntuales. Hay que producir y la electricidad está muy cara... Yo no sé qué hacen los políticos estos que no le paran la mano a...

 

-¡Vamos, muchachos! ¡Bye, honey! ¡Bye, Mom! ¡Kiss! ¡Muahh!

 

El teclado me duele, el hombro también me duele... ¡Bah! Es un nuevo día… Amanece un nuevo día. Y allí a la distancia, estás tú. ¿Cómo eres? No importa, ahorita apareces por encima de los árboles del barrio. Luz… Luz. Se apartan las sombras...

 

Quiero tenerte en mis brazos, pero te me escapas riendo. No conozco tu misterio. Eres luz, calor, amistad, vida. Y te pasas por mi calle sonriente y zalamera la mirada. Tentadora boca que besa sin tocar, luz de la aurora. Poema aún por escribir… Amanecer… Y la lluvia continúa indolente. ¿Por qué mi prisa? ¿Quién me espera?

 

Sentado a la orilla del camino contemplo la caravana de los sueños que pasan, pasan, pasan y no cesan de pasar... van, parece, al encuentro de la señora realidad que serena espera sin mirar.

 

¡Ábreme tus brazos, mira en mis cansados ojos! ¡Oh, no, mejor no me miras! Sal y alumbra a los cisnes que nadan allí en la quebrada y deja que yo los mire desde mi balcón chirriante de maderos desgastados. Está emblanquecido por los avatares del tiempo, por las quemaduras de tus rayos, amigo, pero me sostiene, es mi amigo, es el puente aéreo de mis contemplaciones frívolas e ideas infantiles de tiempos idos ya, que se niegan al entrar en el templo de los olvidados y nadan junto a los cisnes en la superficie de esas aguas apresadas... que nada en mi entorno es libre... o tal vez solo tú. Sol que no acabas de aparecer.

 

Sigue la lluvia y más luces aparecen por el camino sin que sean de luciérnagas ni del centellear de las aguas del mar. Son las almas esclavas de su propia creación que arrancan sus motores alejándose de sus almas para servir al metal tronchante de vidas a granel… Cierro los ojos un momento… No, no es que vuelvo a dormir, solo cierro la puerta de mi vida a la realidad que vibra y exalta los cuerpos, pero no alivia las penas ni inspira el cerebro… Solo vibra…Vibra como los motores de los coches que arrancan camino de las maquinarias que ahora retronarán sin rumbo, pero enlatados...

 

Amanece y la perrita quiere salir. ¿Qué le importa a una perrita la lluvia? Los perros no estudian medicina, no saben de neumonías... ellos tienen sus horas marcadas. Nosotros los humanos, no… Nosotros flotamos, el reloj es la ola que se encarga de empujarnos hacia las espinas del cactus en la playa.

 

Amanece y no sale el sol. No, no es mi día final, es la lluvia copiosa que viene alegrando mi rosal. La mata de jazmín rompe a florecer hoy. Lo sé, ayer le di un beso, estaba fría.






Gilberto Rodríguez.

Miami-Fla..USA

2010-02-16

 

 

 

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ODA A MI CAPITAN.

 

ODA A MI CAPITAN

 



Homenaje a mi padre, el Capitán Filiberto Abreu

 

Pocas cosas extraño del lugar donde nací, creo que ese desarraigo se deba al salitre que corre por mis venas, me debo al mar por herencia. No hay marino que permanezca amarrado eternamente en el mismo muelle, debe partir y cruzar mares, océanos. Detener la nave cuando sus velas convertidas en harapos no sean capaces de atrapar al viento, y es entonces, mientras se encuentre en ese estado de desamparo, cuando debe nacer nuevamente y ofrecer sus débiles fuerzas a Neptuno para salvar su barco. Esas fueron algunas de las lecciones que recibí de mi padre, quien fue Capitán hasta el último suspiro de su vida. Desde muy joven se hizo Patrón de Cabotaje y tripuló lanchas y remolcadores en Caibarién, despues se fue a estudiar a La Habana. El resto de mis escamas se me desarrollaron bajo la celosa mirada de mi abuelo paterno, quien realmente me crio, el fue Patrón de Cabotaje en Caibarién y también se encargó de trasmitirle su tradición de marino a mi hermano Domingo Abreu, quien llegó a graduarse de Capitán. Cuando cerró el puerto de Caibarién se llevaron los remolcadores para Batabanó y allá trabajó en el Luisa y el Aida, dos remolcadores que pertenecieron a Pita&company. Naves que intervinieron cuando los Castros tomaron el poder, entonces mi abuelo trabajó de Batabanó a Isla de la juventud durante muchos años sin tomar vacaciones.


Remolcador " LUISA " de PITA & COMPANY CAIBARIÉN año 1959. Patrón Filiberto Cárate. (MI abuelo-padre) con ese mar y ese barco nos educó y alimento a toda su familia EPD PAPITO MIO, HOMBRE DE MAR☆


En sus tiempos libres y siendo aun niña, mi abuelo me tomaba de la mano y recorríamos toda la costa que rodeaba a nuestro pueblo. Nunca izo caso a las protestas de mi abuela quien alegaba, de acuerdo con las costumbres de su generación, que nosotras las niñas debíamos aprender a coser, bordar, planchar, cocinar, etc. -¡Le estás enseñando cosas de varones! Protestaba mi dulce vieja mientras en mí desaparecía aquella vieja tradición de altos valores morales para las hembritas, pero muy rígidas y algo esclavizantes. Por suerte para mí, siempre se hizo el sordo y poco a poco fui distinguiendo cada especie de peces. Se detenía y hacía énfasis en los peligros que producía comer una picúa ciguata, esa explicación era repetida cada vez que algún pescador nos mostraba sus capturas aun sin extraerlas de su bote. Llegué a conocerlos a todos gracias a las magníficas relaciones que ellos mantenían con mi abuelo y a la familiaridad que existía entre todos los habitantes de pueblos pequeños como el nuestro. Otro día nuestro recorrido se extendía hasta Cayo Conuco y allí debía escuchar con atención todas sus explicaciones sobres las aves migratorias que nos visitaban cada año. Otras veces partíamos en su lancha hasta Cayo Francés y lo notaba disfrutar las explicaciones que me daba sobre aquel viejo barco construido de cemento llamado “San Pascual”, sembrado en las aguas de nuestro Cayo desde 1933…


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Academia de Capacitación Marítima del Río

 

 

1.-Abréu Rodríguez, Filiberto J... Marina Mercante…

Cubierta… Capitán… Reside en Miami... Fallecido.

 

2.-Aguilera Barciela, Eduardo…Marina Mercante…Cubierta

 

3.-Aguilera Fournier, Miguel A….Marina Mercante…Cubierta

 

4.-Arche Flores, Roberto…Marina Mercante…Máquinas

 

5.-Arias Lazcano, Augusto…Marina Mercante…Cubierta

 

6.-Aymeriche…Marina Mercante…Máquinas

 

7.-Brito García, Pedro…Marina Mercante…Cubierta

 

8.-Camacho Mayea, Juan…Marina Mercante…Cubierta

 

9.-Céspedes Arias, Ángel…Marina Mercante…Cubierta

 

10.-Collazo Cepero, Juan…Marina Mercante

 

11.-Concepción, Julio A…Marina Mercante

 

12.-Correa Delgado, Andrés…Marina Mercante…Cubierta

 

13.-Coya Prats, Remigio…Marina Mercante…Cubierta

 

14.-Cuevas González…Marina Mercante…Máquinas

 

15.-Domínguez Márquez, Lázaro…Marina Mercante…Máquinas

 

16.-Dubrocq Pérez, Francisco Javier…Marina Mercante…Cubierta

 

17.-Fabelo Corzo, Nino…Marina Mercante…Cubierta…Reside en Miami…Preso Político

 

18.-Fernández, Ramón…Marina Mercante

 

19.-Ferrer Nodal, Ernesto…Marina Mercante…Cubierta

 

20.-García Alfaro, Héctor…Marina Mercante…Máquinas

 

21.-Gómez, Julio…Marina Mercante…Cubierta

 

22.-Hernández Rodríguez, Alejandro…Marina Mercante…Máquinas

 

23.-Lesmes Manresa, Domingo…Marina Mercante…Cubierta

 

24.-Maya…Marina Mercante…Máquinas

 

25.-Mesa Alfonso, Rubén Darío…Marina Mercante…Cubierta

 

26.-Milanés Cortina, Fidel…MGR…1960-1962…Reside en Cuba

 

27.-Milán Quesada, Ramón…Marina Mercante…Cubierta

 

28.-Montenegro, (Fuchun)…Marina Mercante…Cubierta

 

29.-Morales Corzo, Osvaldo…Marina Mercante…Máquinas

 

30.-Novoa…Marina Mercante…Máquinas

 

31.-Nussa Puig, Juan…Marina Mercante…Cubierta

 

32.-Parejo Santoa, José A…Marina Mercante…Cubierta

 

33.-Pérez Grinup, Fermín…Marina Mercante…Cubierta

 

34.-Pérez Miranda, Ramón…Marina Mercante…Cubierta

 

35.-Regalado, José A…Marina Mercante…Cubierta…Capitán…Reside en México…Preso Político

 

36.-Rodríguez Banard, Guillermo Fremiót…Marina Mercante…Cubierta

 

37.-Rodríguez Cruz, Antonio…Marina Mercante…Máquinas

 

38.-Rodríguez Pujol, Roberto…Marina Mercante…Cubierta

 

39.-Romero Carmenate, Jesús…Marina Mercante…Cubierta

 

40.-Seijido, Francisco…Marina Mercante…Máquinas

 

41.-Tapia Dorticós, José…Marina Mercante…Máquinas

 

42.-Torres García, José…Marina Mercante…Cubierta

 

43.-Tuzzio Polo, Juan…Marina Mercante…Cubierta

 

44.-Valle, Lázaro Blas…Marina Mercante…Cubierta


Además de haberse graduado como Patrón de Cabotaje mientras vivía en su viejo Caibarién, según nos ha manifestado su hija Zoila y aunque no existe una fecha oficial, puede tomarse como punto de partida con carácter internacional, el curso técnico vencido en la llamada "Academia de Capacitación Marítimo de Río" (Localizada en el Río Almendares). Eufemismo, si se quiere, para darle cierto valor académico a una escuela, donde no se exigía los niveles educacionales solicitados y obligatorios para ingresar en la Academia Naval del Mariel. Del grupo comprendido en la única relacion de graduados en esa escuela a principios de la década de los sesenta, algunos demostraron en los barcos poseer suficiente capacidad y talento para ocupar las plazas de Capitán, Jefe de Máquinas, Primer Oficial y Segundo Maquinista. Otros no pudieron vencer la barrera de mediocres o incompetentes que se impusieron y sobrevivieron por entregar su alma a la “revolución”, causando mucho daño a hombres y jóvenes que los superaban en nivel de escolaridad, técnico y cultural. Este no fue el caso de Feliberto Abreu, quien logra llegar a Capitán y algo mas lejos, rodeado del aprecio de sus subordinados.


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Hay historias que no deben morir, yo estoy haciendo un libro que corresponde a toda la historia de mi familia. Quienes aportaron a nuestra nación hombres convertidos en capitanes, patrones y marineros. Incluiré anécdotas de naufragios donde estuvieron presentes, ellos dejaron constancias en diarios y documentos que conservo.


Muy inteligente mi padre, tengo fotos de él navegando en el barco “El Cairo” por Noruega, Japón, Rotterdam, Alaska. Nunca se detuvo, no conoció la palabra rendirse, su último viaje lo dio con 82 años de Miami a República Dominicana y Honduras. Creo haya sido una odisea, no muchos capitanes navegan hasta esa edad, ni son muchos los Armadores actuales que los contraten.


Yo tengo todos sus títulos, su gorra, todo lo de él. Yo fui al barco cuando le dio el infarto y recogí todo. Aquí en Miami sacó un título en la Universidad de Física y Astronomía. También obtuvo otro título para poder manejar supertanqueros de petróleo.






Unos de esos días le di a mi papá una sorpresita, le construí en su cuarto su mundo de fantasía, le devolví su amor por el mar, él estaba muy feliz y lloró de la emoción. Ambos sabíamos que nos aproximábamos a su última singladura, le decoré su cuarto y le dije que era el camarote del Capitán en su barco. Le puse en su pared una gorra de grumete, la simulación de una portilla en otra pared para que pudiera vigilar al mar y sus olas. Un salvavida en la pared de su cabecera y le dije que; “Cuando estuviera sin fuerzas y se viera ante el peligro de ahogarse, dentro de ese salvavida estaba Dios para que lo salvara siempre… amén. Cerca del salvavidas le coloqué una gaviota en pleno vuelo para que siempre le indicara donde se encontraba la tierra más próxima. La gaviota es símbolo de libertad para los marinos y también de tiempo libre… eterno… para que él pueda disfrutarlo sin preocupaciones. La gaviota es el tótem de los que desean eso, la libertad… tiempo libre para no hacer nada y disfrutar del horizonte lejano. La gaviota es el tótem ideal para los marinos como él, hombres que siempre fueron de espíritus libres, aventureros.  Le recordé hasta el último suspiro la inspiración de su vida y nuestro amor por el mar… 


Aunque su barco ya quedó amarrado en el puerto y sin viento para izar sus velas, él se mantendrá siempre al pairo en las memorias de quienes lo admiraron y quisieron. Fuimos muy felices los tres durante esa travesía hasta los mares de Neptuno, mi madre pudo compartir a su lado aquellas últimas singladuras, hasta que una larga pitada se escuchó poco después para despedirla a ella o fue la bienvenida que le daba mi padre. En medio de aquel gran dolor que traté de ocultar con mis fantasías, yo fui muy feliz y le doy gracias infinitas a Dios por estos momentos. Yo no había vivido nunca a su lado desde niña y el amor que siempre le profesé, fue debido al dulce cultivo que hizo su padre, mi abuelo, dentro de mi corazón... Amén

 

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Si observamos los años transcurridos desde su graduación en la “Academia de Capacitación Marítima del Río” y la fecha en la que obtuvo el título de “Piloto de Altura” expedido por la Academia Naval del Mariel, muy bien pudieron haber transcurrido unos diez años. Es muy probable, como sucedió posteriormente con los hombres graduados en el “Curso Básico para Oficiales” (F1), se mantuviera navegando y ocupando diferentes plazas como Oficial de Cubierta sin poseer el título oficial que lo acreditara como tal y solo expedido en el Mariel. Una vez con suficiente lucidez, y por qué ¿no?, motivado quizás por algunas manifestaciones de discriminación por parte de una oficialidad graduada en el Mariel, como le sucedió a muchos, decidiera subir la empinada loma de La Vigía para equilibrar aquellas molestas diferencias. Luego y como se puede apreciar en las fechas existentes entre los títulos de Piloto de Altura-Primer Oficial-Capitán, su carrera ascendente ocurrió sin muchas dificultades, lo cual pone de manifiesto que existieron hombres inteligentes que no estuvieron en aquella loma como guardiamarinas y fueron muy competentes a bordo de nuestras naves. Años mas tarde Feliberto, una vez en el exilio, no se detuvo y convalidó sus títulos, obteniendo otros que le facilitarían su desempeño como Capitán en diferentes compañías.


El Capitán Feliberto Abreu y a su espalda uno de los tres buques suecos.


Muy buenos días, Esteban, muchas bendiciones. No le había contestado porque estaba hurgando en el cajón de recuerdos de mi padre. Buscaba sus fotografías, yo tengo hasta su camisa y su gorra de marino. No imaginas cuán difícil se me hace esto, su recuerdo me patea en lo más profundo de mi ser, aunque mi padre no me crio. Me criaron sus padres, honor y respeto para ellos. Yo adoraba a mi padre, lo considero un hombre guapo y super inteligente. Yo a veces me digo, no lo juzgo y pienso mucho por los malos momentos que debe de haber pasado en esos mares. Mi padre viajó a Japón, Alaska, Rusia, Noruega, Holanda y otras decenas de países y tantos mares como todos ustedes. Me contó una que en ese año la bautizaron como “La Tormenta del Siglo", creo que ocurrió en 1993. Azotó con furia la costa del golfo de Florida el viernes 12 de marzo de 1993, esa tormenta lo sorprendió navegando en el Océano Atlántico. Me dijo que vio olas de 29 pies de altura, algo que era como una bestia, él iba rumbo a Canadá cargado con semillas de papa, dice que fue la tormenta más grande que quedó grabada en su mente.

Yo tengo miles de cosas de él guardadas, escritos de navegación, rumbos trazados en cartas náuticas y libros. Son mis más hermosos y preciados recuerdos...

 






¿Y cómo le hago para no extrañar todo esto? ¿Cómo hago para que mi corazón no llore y asimile estos golpes duros de la vida en tan poco tiempo? Mi alma llora Jehová, ampárame y dame fuerzas… Amén. En este mundo de pérdidas de pertenencia, desamor, llantos de falsas respuestas, de poco cariño, de poca importancia. Mi familia no será el pañuelo que seque mis lágrimas, pero saber de tenerlos acaricia mi alma. Es mi casa, cuando están es el lugar que me arropa, el que huele a su infancia y su madurez, crecimiento, aprendizaje y dolor, desavenencias. Solo en sus abrazos y en sus besos encuentro todas las respuestas a mis inseguridades. ¿Por qué, cómo y dónde?... La familia es el calor con el que se forjan mis valores cada día y con el que se moldea mi sentir. Mi amada familia, ellos son los que huelen a todo aquello que es indescriptible. A ellos les pertenece todo aquello que no se puede contar y una vez existió. A ellos les debo mis más preciados secretos, mis mayores alegrías, mis canas, mis desvelos, mis lágrimas y mis mejores sonrisas. Siempre dispuestos a seguirlos Padres, aún por diferentes veredas, sendas que se apartan y conducen a su propio fin. Donde cada uno escoge el viaje, la ciudad, el paraje, sus actitudes, sus vidas. Y es que la familia uno no la escoge, ellos son un regalo de Dios para ti y para mí, mis padres formaron parte de ese escenario. DIOS bendiga por siempre a nuestras familias… AMÉN





ODA A MI CAPITÁN

 

¿Adónde vas, marinero, por las calles de la tierra? 

¡Ve por las calles del mar! Son las que te alimentan.

Naveguemos los dos juntos por el mar de nuestra tierra, quiero ir contigo, Capitán mío. Volar a tu lado en un barquito tirado por un cangrejito encantado, aquellos de la tierra mía. ¡Que alegría bogar sobre este mar de fantasías, tirados también por alegres caballitos y adornada nuestra derrota por fragantes sargazos, mientras flotamos en nuestra estrepada sobre la manta de espuma, alborotada cuando nuestra proa corta la mar como si fuera una gelatina! ¡Algas frescas, algas, algas frescas! Grita una gaviota cuando sobrevuela nuestra nave, la que siempre comandaste. Se escucha el eco de un coro integrado por sirenas.

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AL CAPITÁN FELIBERTO J. ABREU Y RODRÍGUEZ en el día de su cumpleaños. De su hija Abreu Zoila

Enero /07/2018

Miami Florida.

 

 

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Zoila Abreu.

Miami-Fla..USA

2024-03-22



 

 

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ALMIRANTE DON GILBERTO. RESTROSPECTIVA.

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  En Cada Puerto un Amor Singladura Nro. 47 De largo historial portuario, la frase trasciende las costas y se hace oír por generaciones que ...

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